La desobediencia, las rabietas, el negativismo, etc..., constituyen parte de los trastornos de conducta más habituales durante la infancia. Estos problemas pueden resultar muy perturbadores para los padres dado que suelen suponer un desafío a su autoridad y control, llegándose a establecer un vínculo relacional coercitivo con los hijos. Estos problemas, lamentablemente, parecen ir al alza, incrementándose su magnitud, frecuencia y lo que es más significativo: la edad de inicio cada vez es más temprana. El conocido Síndrome del Emperador describe aquellos niños que se constituyen como verdaderos tiranos en su relación con los padres. Son exigentes, intolerantes y pueden llegar hasta la agresión si se les contraría en sus demandas. Son niños que no admiten el no. Algunas explicaciones alegan al hecho de que son incapaces de sentir las emociones, otros a factores genéticos, por último hay quien alega la educación recibida. La explicación más sensata es que cada uno de estos factores es sólo parte del problema y que todos ellos en interacción con más o menos peso específico, según el caso, están determinando la conducta actual.
-Según Javier Urra (Psicólogo de la Fiscalía de Menores de Madrid y autor del libro "El pequeño dictador"), "si tienes un niño pequeño que hace lo que quiere, que piensa que todos a su alrededor son unos satélites, que a los dos años no ayuda a recoger los juguetes, que jamás se pone en el lugar del otro, aprende que la vida es así y la madre es una bayeta que sirve para ir detrás de él. Si eso no se frena, cuando tiene 16 o 17 años se desborda: exige mucho dinero y cuando la madre un día le dice no, no lo tolera. Lleva 17 años oyendo que sí a todo. ¿Cómo que no?, dice. Entonces la empuja contra la pared, le tira la comida a la cara, la amenaza".
-Hoy en día y gracias a los avances de la genética sabemos que, en casos concretos, los episodios de conductas disruptivas son consecuencia de un trastorno genético subyacente (p.e. Síndrome X Frágil) y no siempre todo puede explicarse en términos de educación. Es habitual también encontrar niños especialmente agresivos entre el colectivo que a sufrido carencias afectivas en la infancia y han crecido sin la presencia de sus padres o unos modelos de referencia adecuados.
Pese a ello, una adecuada educación temprana, puede influir en gran medida en la expresión final de esta conducta. Niños que presentan un escasa empatía o reciprocidad emocional hacia otras personas pueden ser adiestrados en técnicas de autocontrol y mejorar su repertorio violento.
Estimado alumno, realice un comentario del presente texto, es importante su aporte.
Gracias.
lunes, 28 de febrero de 2011
¿A qué edad se debe entrar en el Centro de Educación Inicial ?
El niño estará mejor en la escuela con otros niños de su edad y entretenido que con una niñera en casa. Si el niño se queda en casa, especialmente si es hijo único, es probable que se aburra cuando sus padres salgan a trabajar.
Sin embargo, queda el caso del niño cuya madre pasa el día en casa. ¿Debe empezar a ir al Centro de Educación Inicial desde los tres años, o se debe esperar un año más? Todo depende del niño. Hay niños que se desarrollarán mucho mejor si empiezan a ir a la escuela a los tres años, mientras que otros a los tres años y medio no son aún lo suficientemente maduros para emprender esta primera experiencia social.
No es recomendable el ingreso prematuro en el centro de educación inicial (C.E.I.) para aquellos niños:
Cuyo estado de salud es deficiente y que se fatigarían a causa del horario escolar.
Que estén atravesando una crisis psicológica, sobre todo en el momento del nacimiento de un hermano. En este caso es aconsejable que permanezca un año mas en casa para que pueda recuperar el equilibrio familiar y no se sienta rechazado.
Que vivan demasiado lejos de la escuela, pues los viajes de ida y vuelta les fatigaran.
Es aconsejable el ingreso precoz en el C.E.I. a aquellos niños:
· Que sean hijos únicos. Aunque los padres dediquen tiempo a jugar con él, nunca podrían sustituir a los niños de su edad.
· Que tengan un carácter difícil o sean tímidos. El alejamiento del medio familiar, el contacto con niños de su edad. constituye una terapia afectiva que a menudo recomiendan los pediatras
Cuya madre trabaja y no puede dedicarle la atención y dedicación necesarias.
· Que tengan hermanos o hermanas mayores que vayan a la escuela.
· Que sean demasiado lentos para desenvolverse solos (lavarse, vestirse, etc.)
· Que muestran deseos de ir a la escuela.
El niño que está en condiciones de ir a la escuela lo sabe y lo pide.
No sabe exactamente lo que es la escuela, y puede que pasado el atractivo de la novedad diga que no quiere seguir yendo. Normalmente el niño que está en condiciones de ir a la escuela siente la necesidad de conocer a otros niños y de jugar con ellos. Además, suele dedicarse en casa a hacer pequeños trabajos manuales, como dibujo, incluso juega «a la escuela».
Los padres deben prepararse a tiempo para mandar a su hijo a la escuela:
Viendo a su hijo no como a un bebé.
Sabiendo que llevar al niño a la escuela no le altera, sino que, al contrario, le equilibra.
No teniendo celos de la la maestra. Al contrario, es necesario fortalecer los lazos escuela-familia.
Dándose cuenta que el paso por el Centro de Educación Inicial es imprescindible para el futuro escolar del niño.
Estimados alumnos, deberán hacer su comentario después de la lectura del presente texto,es imporante su participación. Gracias,
Amparo
Sin embargo, queda el caso del niño cuya madre pasa el día en casa. ¿Debe empezar a ir al Centro de Educación Inicial desde los tres años, o se debe esperar un año más? Todo depende del niño. Hay niños que se desarrollarán mucho mejor si empiezan a ir a la escuela a los tres años, mientras que otros a los tres años y medio no son aún lo suficientemente maduros para emprender esta primera experiencia social.
No es recomendable el ingreso prematuro en el centro de educación inicial (C.E.I.) para aquellos niños:
Cuyo estado de salud es deficiente y que se fatigarían a causa del horario escolar.
Que estén atravesando una crisis psicológica, sobre todo en el momento del nacimiento de un hermano. En este caso es aconsejable que permanezca un año mas en casa para que pueda recuperar el equilibrio familiar y no se sienta rechazado.
Que vivan demasiado lejos de la escuela, pues los viajes de ida y vuelta les fatigaran.
Es aconsejable el ingreso precoz en el C.E.I. a aquellos niños:
· Que sean hijos únicos. Aunque los padres dediquen tiempo a jugar con él, nunca podrían sustituir a los niños de su edad.
· Que tengan un carácter difícil o sean tímidos. El alejamiento del medio familiar, el contacto con niños de su edad. constituye una terapia afectiva que a menudo recomiendan los pediatras
Cuya madre trabaja y no puede dedicarle la atención y dedicación necesarias.
· Que tengan hermanos o hermanas mayores que vayan a la escuela.
· Que sean demasiado lentos para desenvolverse solos (lavarse, vestirse, etc.)
· Que muestran deseos de ir a la escuela.
El niño que está en condiciones de ir a la escuela lo sabe y lo pide.
No sabe exactamente lo que es la escuela, y puede que pasado el atractivo de la novedad diga que no quiere seguir yendo. Normalmente el niño que está en condiciones de ir a la escuela siente la necesidad de conocer a otros niños y de jugar con ellos. Además, suele dedicarse en casa a hacer pequeños trabajos manuales, como dibujo, incluso juega «a la escuela».
Los padres deben prepararse a tiempo para mandar a su hijo a la escuela:
Viendo a su hijo no como a un bebé.
Sabiendo que llevar al niño a la escuela no le altera, sino que, al contrario, le equilibra.
No teniendo celos de la la maestra. Al contrario, es necesario fortalecer los lazos escuela-familia.
Dándose cuenta que el paso por el Centro de Educación Inicial es imprescindible para el futuro escolar del niño.
Estimados alumnos, deberán hacer su comentario después de la lectura del presente texto,es imporante su participación. Gracias,
Amparo
lunes, 21 de febrero de 2011
PROGRAMA AYUDANDO A SER MAMÁS
Estos son programas de prevención para la orientación y capacitación de los responsables directos de la atención de los niños que trabaja con madres adolescentes gestantes y madres primerizas.
Institución:
El Ministerio de Educación del Perú, el MISA, municipalidades, ONG’s, iglesias, parroquias y otras instituciones que se ocupan de los jóvenes.
Fuentes y mecanismos de financiamiento:
Este programa es financiado por el Ministerio de Educación del Perú.
Antecedentes:
Este programa es nuevo, uno de sus antecedentes son las experiencias organizadas por la asociación REDES que promueve proyectos para la orientación de jóvenes, la reinserción escolar y la asistencias en salud materno-imfantil respectivamente.
El proyecto “Hogar de los Niños” desarrollado en la parroquia San José y que organiza talleres para madres adolescentes que se capacitan en salud, nutrición y cuidados del niño, y también el programa “Comedores” mediante el cual aprenden a elaborar papillas, menús, etc.
En la Iglesia Anglicana de San Juan de Miraflores se organizan talleres para madres adolescentes mediante los cuales se orienta a las madres en el cuidado del niño y se les brinda atención en salud y nutrición a través de un concurso médico.
La Acción Pastoral de la Infancia de la Conferencia Episcopal del Perú coordina las acciones que realiza la Iglesia para ayudar a la niñez en extrema pobreza e impulsa la tarea de promoción de los derechos del niño y de la mujer.
La Iglesia Católica organiza casas albergues para dar asilo y apoyo a madres adolescentes.
Objetivo general:
Desarrollar a las madres gestantes adolescentes y primerizas las competencias necesarias para atender tanto su propia salud física y emocional como el cuidado y la atención integral y estimulación de sus hijos.
Objetivos específicos:
Reconocer la importancia de la buena salud de la madre y de un medio ambiente adecuado para el crecimiento y el desarrollo de su hijo y aprender a tomar las decisiones oportunas para ello.
Distinguir las diferentes etapas del desarrollo del niño en el vientre materno, sus necesidades, requerimientos y cuidados u reconocer lo que se debe o no se debe hacer en cada etapa.
Desarrollar las habilidades necesarias de la madre para mantener un estado emocional sereno y positivo y prevenir las crisis depresivas en el período de espera del nacimiento de su hijo.
Prepararse para la llegada del niño aprendiendo los aspectos nutricionales y de higiene básicos, tanto para su autocuidado como el de su niño.
Reconocer los síntomas del parto y de diversas situaciones de riesgo para adoptar las medidas más propicias en caso de necesidad.
Desarrollar las habilidades necesarias para propiciar en su niño de 0 a 3 años un normal desarrollo motor, emocional, social, mental y del lenguaje, aprendiendo actividades variadas, juegos, canciones y cuentos infantiles.
Reconocer formas elementaesl para apreciar el normal desarrollo de su hijo y para detectar problemas infantiles y su necesidad de control, supervisión o atención especializada.
Desarrollar habilidades ocupacionales específicas para enfrentar sus necesidades económicas.
Población objetivo:
Niños menores de cuatro años y madres adolescentes y primerizas de todo el país, en zonas urbanas, urbanas marginales y rurales en donde existan centros de salud.
Estrategias de trabajo:
El programa trabaja en contenidos relacionados con la atención física y psicológica de las madres gestantes adolescentes y de sus hijos, con la finalidad de desarrollar en ellas las competencias para cuidad su propia salud y la de sus hijos y brindarles una atención integral, así como una preparación ocupacional cuando la entidad promotora esté en condiciones de hacerlo. Se capta a las madres en los centros de salud.
Una variación de este programa es la atención a madres gestantes no adolescentes que asisten a centros de salud y hospitales, para quienes se pueden organizar programas similares.
Cada entidad promotora organiza grupos de madres primerizas adolescentes para orientar el embarazo, crianza y estimulación del niño. Esta organización se hace con una coordinadora intersectorial. El tiempo de duración de estos programas depende de lo que decida la entidad promotora. Se sugiere un mínimo de duración de seis meses
Las estrategias se dividen en:
Capacitación y convocatoria de adolescentes gestantes y madres primerizas en centros de salud y hospitales y a través de líderes comunales, promotores de salud y parteras empíricas tradicionales.
Capacitación de madres adolescentes embarazadas en centros de salud.
Formación de grupos participantes del programa.
Cogestión y participación intersectorial: Salud, Educación, ONG’s, Iglesia, otros.
Autoevaluación y evaluación participativa.
Coordinación con el programa “Crecimiento y desarrollo” del MINSA:
Materiales que utilizan:
Para la capacitación se utilizan rotafolios, láminas, videos y otros. Para la ejecución se utiliza un manual autoinstructivo de gestión y desarrollo del programa. También se entregan a las participantes materiales impresos para facilitarles la comprensión de los contenidos.
Actores educativos:
Los agentes educativos del programa en el caso de los centros de salud, son los profesionales especializados (médicos, obstetrices, enfermeras, trabajadores sociales, docentes) que desarrollan labores en dichos centros, quienes capacitan a las madres gestantes. El programa puede ser desarrollado por otros agentes según la entidad promotora.
Seguimiento y evaluación:
El programa es avaluado tanto por los agentes educativos como por las propias madres gestantes. Los agentes educativos evalúan el cumplimiento de los objetivos y su impacto en las madres gestantes. Ellas evalúan el desarrollo de las sesiones de trabajo y autoevalúan su aprendizaje.
Institución:
El Ministerio de Educación del Perú, el MISA, municipalidades, ONG’s, iglesias, parroquias y otras instituciones que se ocupan de los jóvenes.
Fuentes y mecanismos de financiamiento:
Este programa es financiado por el Ministerio de Educación del Perú.
Antecedentes:
Este programa es nuevo, uno de sus antecedentes son las experiencias organizadas por la asociación REDES que promueve proyectos para la orientación de jóvenes, la reinserción escolar y la asistencias en salud materno-imfantil respectivamente.
El proyecto “Hogar de los Niños” desarrollado en la parroquia San José y que organiza talleres para madres adolescentes que se capacitan en salud, nutrición y cuidados del niño, y también el programa “Comedores” mediante el cual aprenden a elaborar papillas, menús, etc.
En la Iglesia Anglicana de San Juan de Miraflores se organizan talleres para madres adolescentes mediante los cuales se orienta a las madres en el cuidado del niño y se les brinda atención en salud y nutrición a través de un concurso médico.
La Acción Pastoral de la Infancia de la Conferencia Episcopal del Perú coordina las acciones que realiza la Iglesia para ayudar a la niñez en extrema pobreza e impulsa la tarea de promoción de los derechos del niño y de la mujer.
La Iglesia Católica organiza casas albergues para dar asilo y apoyo a madres adolescentes.
Objetivo general:
Desarrollar a las madres gestantes adolescentes y primerizas las competencias necesarias para atender tanto su propia salud física y emocional como el cuidado y la atención integral y estimulación de sus hijos.
Objetivos específicos:
Reconocer la importancia de la buena salud de la madre y de un medio ambiente adecuado para el crecimiento y el desarrollo de su hijo y aprender a tomar las decisiones oportunas para ello.
Distinguir las diferentes etapas del desarrollo del niño en el vientre materno, sus necesidades, requerimientos y cuidados u reconocer lo que se debe o no se debe hacer en cada etapa.
Desarrollar las habilidades necesarias de la madre para mantener un estado emocional sereno y positivo y prevenir las crisis depresivas en el período de espera del nacimiento de su hijo.
Prepararse para la llegada del niño aprendiendo los aspectos nutricionales y de higiene básicos, tanto para su autocuidado como el de su niño.
Reconocer los síntomas del parto y de diversas situaciones de riesgo para adoptar las medidas más propicias en caso de necesidad.
Desarrollar las habilidades necesarias para propiciar en su niño de 0 a 3 años un normal desarrollo motor, emocional, social, mental y del lenguaje, aprendiendo actividades variadas, juegos, canciones y cuentos infantiles.
Reconocer formas elementaesl para apreciar el normal desarrollo de su hijo y para detectar problemas infantiles y su necesidad de control, supervisión o atención especializada.
Desarrollar habilidades ocupacionales específicas para enfrentar sus necesidades económicas.
Población objetivo:
Niños menores de cuatro años y madres adolescentes y primerizas de todo el país, en zonas urbanas, urbanas marginales y rurales en donde existan centros de salud.
Estrategias de trabajo:
El programa trabaja en contenidos relacionados con la atención física y psicológica de las madres gestantes adolescentes y de sus hijos, con la finalidad de desarrollar en ellas las competencias para cuidad su propia salud y la de sus hijos y brindarles una atención integral, así como una preparación ocupacional cuando la entidad promotora esté en condiciones de hacerlo. Se capta a las madres en los centros de salud.
Una variación de este programa es la atención a madres gestantes no adolescentes que asisten a centros de salud y hospitales, para quienes se pueden organizar programas similares.
Cada entidad promotora organiza grupos de madres primerizas adolescentes para orientar el embarazo, crianza y estimulación del niño. Esta organización se hace con una coordinadora intersectorial. El tiempo de duración de estos programas depende de lo que decida la entidad promotora. Se sugiere un mínimo de duración de seis meses
Las estrategias se dividen en:
Capacitación y convocatoria de adolescentes gestantes y madres primerizas en centros de salud y hospitales y a través de líderes comunales, promotores de salud y parteras empíricas tradicionales.
Capacitación de madres adolescentes embarazadas en centros de salud.
Formación de grupos participantes del programa.
Cogestión y participación intersectorial: Salud, Educación, ONG’s, Iglesia, otros.
Autoevaluación y evaluación participativa.
Coordinación con el programa “Crecimiento y desarrollo” del MINSA:
Materiales que utilizan:
Para la capacitación se utilizan rotafolios, láminas, videos y otros. Para la ejecución se utiliza un manual autoinstructivo de gestión y desarrollo del programa. También se entregan a las participantes materiales impresos para facilitarles la comprensión de los contenidos.
Actores educativos:
Los agentes educativos del programa en el caso de los centros de salud, son los profesionales especializados (médicos, obstetrices, enfermeras, trabajadores sociales, docentes) que desarrollan labores en dichos centros, quienes capacitan a las madres gestantes. El programa puede ser desarrollado por otros agentes según la entidad promotora.
Seguimiento y evaluación:
El programa es avaluado tanto por los agentes educativos como por las propias madres gestantes. Los agentes educativos evalúan el cumplimiento de los objetivos y su impacto en las madres gestantes. Ellas evalúan el desarrollo de las sesiones de trabajo y autoevalúan su aprendizaje.
PAPEL DE LA FAMILIA EN LA SOCIALIZACIÓN DE LOS HIJOS
A la familia le corresponde, entre otras, las
siguientes tareas:
- Asegurar la supervivencia de los hijos, su
sano crecimiento y su socialización.
- Aportar a sus hijos un clima de afecto y
apoyo sin los cuales el desarrollo psicológico
sano no resulta posible. El clima de
afecto implica el establecimiento de relaciones
de apego, un sentimiento de relación
privilegiada y de compromiso emocional.
- Aportar a los hijos la motivación que haga
de ellos seres con capacidad para relacionarse
competentemente con su entorno
físico y social, así como para responder a
las demandas y exigencias planteadas por
su adaptación al mundo en que le toca
vivir.
- Enseñar a los hijos aprendizajes y hábitos
de vida saludables.
- Tomar decisiones por ellos hasta tanto no
sean capaces de tomarlas por sí mismos.
1.5. DIFICULTADES EN LA
SOCIALIZACIÓN DE LOS HIJOS
Hay algunos aspectos que pueden dificultar
el proceso de socialización del niño. Entre
ellos destacamos:
• La inseguridad afectiva del niño. Los problemas
afectivos de los padres, las desavenencias
y enfrentamientos pueden
tener repercusiones psicológicas sobre
cada uno de los miembros de la familia y,
por tanto, sobre el desarrollo psicológico y
social del niño.
• La excesiva protección de los padres. La
sobreprotección a los hijos es para los
padres una manera de expresar su afecto,
su amor, pero también puede ser una
manera de controlar y tranquilizar sus
propios miedos; para los hijos puede
representar, sin embargo, un problema
que les genere inseguridad e indecisión.
• La falta de atención paterna. La falta de
tiempo, dedicación y contacto suficiente
por parte de ambos padres con el hijo
puede producir en este carencias de tipo
social. Los padres deben transmitir a sus
hijos aprendizajes sociales y personales
que se logran mejor a través de la relación
directa, cálida y afectiva de ambos progenitores.
• La disminución de la presencia del padre,
considerada como necesaria para la
correcta socialización tanto de los niños
como de las niñas, podría repercutir negativamente
de manera especial en la socialización
de los niños al no gozar de la
identificación del mismo sexo. Las niñas
tendrían ventaja en este sentido, al ser la
madre quien más tiempo dedica a los
hijos.
Por último, el trabajo de la madre fuera de
casa ha implicado una sobrecarga para ella,
pues, en muchos casos, sigue asumiendo prácticamente
en solitario el peso de las tareas del
trabajo doméstico y del cuidado de los niños,
Estimado alumo, después de la lectura es importante que
realice un comentario.Gracias por tu participación.
siguientes tareas:
- Asegurar la supervivencia de los hijos, su
sano crecimiento y su socialización.
- Aportar a sus hijos un clima de afecto y
apoyo sin los cuales el desarrollo psicológico
sano no resulta posible. El clima de
afecto implica el establecimiento de relaciones
de apego, un sentimiento de relación
privilegiada y de compromiso emocional.
- Aportar a los hijos la motivación que haga
de ellos seres con capacidad para relacionarse
competentemente con su entorno
físico y social, así como para responder a
las demandas y exigencias planteadas por
su adaptación al mundo en que le toca
vivir.
- Enseñar a los hijos aprendizajes y hábitos
de vida saludables.
- Tomar decisiones por ellos hasta tanto no
sean capaces de tomarlas por sí mismos.
1.5. DIFICULTADES EN LA
SOCIALIZACIÓN DE LOS HIJOS
Hay algunos aspectos que pueden dificultar
el proceso de socialización del niño. Entre
ellos destacamos:
• La inseguridad afectiva del niño. Los problemas
afectivos de los padres, las desavenencias
y enfrentamientos pueden
tener repercusiones psicológicas sobre
cada uno de los miembros de la familia y,
por tanto, sobre el desarrollo psicológico y
social del niño.
• La excesiva protección de los padres. La
sobreprotección a los hijos es para los
padres una manera de expresar su afecto,
su amor, pero también puede ser una
manera de controlar y tranquilizar sus
propios miedos; para los hijos puede
representar, sin embargo, un problema
que les genere inseguridad e indecisión.
• La falta de atención paterna. La falta de
tiempo, dedicación y contacto suficiente
por parte de ambos padres con el hijo
puede producir en este carencias de tipo
social. Los padres deben transmitir a sus
hijos aprendizajes sociales y personales
que se logran mejor a través de la relación
directa, cálida y afectiva de ambos progenitores.
• La disminución de la presencia del padre,
considerada como necesaria para la
correcta socialización tanto de los niños
como de las niñas, podría repercutir negativamente
de manera especial en la socialización
de los niños al no gozar de la
identificación del mismo sexo. Las niñas
tendrían ventaja en este sentido, al ser la
madre quien más tiempo dedica a los
hijos.
Por último, el trabajo de la madre fuera de
casa ha implicado una sobrecarga para ella,
pues, en muchos casos, sigue asumiendo prácticamente
en solitario el peso de las tareas del
trabajo doméstico y del cuidado de los niños,
Estimado alumo, después de la lectura es importante que
realice un comentario.Gracias por tu participación.
lunes, 7 de febrero de 2011
PROGRAMA NACIONAL WAWA WASI
Antecedentes:
Frente a la situación de riesgo en que se encuentran los niños pobres del Perú, vale decir, el alto índice de mortalidad infantil, la desnutrición crónica y la baja cobertura de atención del menor de tres años, se inicia en 1993 la puesta en marcha de un modelo de atención integral al menor de tres años los “ Hogares Educativos Comunitarios” a cargo del Ministerio de Educación y con aporte financiero de UNICEF.
Estos hogares surgen en el marco de la Convención de los Derechos del Niño y el Plan Nacional de Acción por la Infancia.
En 1994 luego de una evaluación de la experiencia como exitosa se inició un Proyecto de mayor envergadura, el “ Sistema Nacional de Casas de Niños Wawa Wasi”, financiado con fondos de Cooperación Técnica no reembolsable del Banco Interamericano de Desarrollo, y complementando con el aporte de la Comunidad, de la Unión Europea, de UNICEF y del Programa Mundial de alimentos. Este Proyecto se plantea en respuesta a la baja cobertura de atención del menor de tres años (1.3%) y la situación de riesgo en la que se encuentran dichos menores, sobre todo los de familias pobres, intentando recuperar y calificar las prácticas educativas diarias con los niños, rescatando y resaltando la función de educador natural que tiene la familia y la comunidad, y creando un espacio social en la que las relaciones con el niño y la niña no fueran de maltrato, abandono o de privación.
En 1996 el Programa fue transferido al Ministerio de la Mujer y del Desarrollo Humano PROMUDEH (enlazar con http://www.promudeh.gob.pe/), lo que le dio un nuevo marco institucional, definiendo con mayor precisión su misión, metas y objetivos en función a la estrategia de lucha contra la pobreza.
El gobierno del Perú aprobó en Mayo de 1997 el Plan Nacional de acción por la infancia 1996-2000, confirmando su compromiso con la mejora de la situación de la niñez en el país. Este Plan establece tres objetivos globales:
· De supervivencia: reducir la mortalidad infantil y mortalidad materna y ampliar el acceso de la población al agua y al saneamiento.
· De desarrollo: reducir la desnutrición crónica, reducir la tasa de analfabetismo adulto con énfasis en la reducción del analfabetismo femenino.
· De protección: implementar medidas que garanticen la plena aplicación de los derechos de la niñez y adolescencia, desarrollar programas de promoción sobre los derechos del niño así como Programas de protección a los niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad social.
En este marco y tomando como referencia las evaluaciones realizadas al Proyecto se vio la necesidad de reajustar su estrategia operativa de tal forma que disminuya el aporte de las familias usuarias en extrema pobreza e involucre a la comunidad y sus organizaciones de base en la gestión y administración directa de los recursos.
El BID continuó brindando su apoyo al desarrollo del Programa, a través de una Cooperación Técnica no reembolsable para la preparación del nuevo Programa en ejecución. Mediante la asistencia Japonesa, el Programa en el presente ha desarrollado una experiencia piloto que ha culminado en junio del presente año, permitiendo probar la estrategia comunal.
El 27 de enero de 1999 se firmó el contrato de Préstamo que financia el Programa Nacional Wawa Wasi y la implementación a nivel nacional de sus servicios
Frente a la situación de riesgo en que se encuentran los niños pobres del Perú, vale decir, el alto índice de mortalidad infantil, la desnutrición crónica y la baja cobertura de atención del menor de tres años, se inicia en 1993 la puesta en marcha de un modelo de atención integral al menor de tres años los “ Hogares Educativos Comunitarios” a cargo del Ministerio de Educación y con aporte financiero de UNICEF.
Estos hogares surgen en el marco de la Convención de los Derechos del Niño y el Plan Nacional de Acción por la Infancia.
En 1994 luego de una evaluación de la experiencia como exitosa se inició un Proyecto de mayor envergadura, el “ Sistema Nacional de Casas de Niños Wawa Wasi”, financiado con fondos de Cooperación Técnica no reembolsable del Banco Interamericano de Desarrollo, y complementando con el aporte de la Comunidad, de la Unión Europea, de UNICEF y del Programa Mundial de alimentos. Este Proyecto se plantea en respuesta a la baja cobertura de atención del menor de tres años (1.3%) y la situación de riesgo en la que se encuentran dichos menores, sobre todo los de familias pobres, intentando recuperar y calificar las prácticas educativas diarias con los niños, rescatando y resaltando la función de educador natural que tiene la familia y la comunidad, y creando un espacio social en la que las relaciones con el niño y la niña no fueran de maltrato, abandono o de privación.
En 1996 el Programa fue transferido al Ministerio de la Mujer y del Desarrollo Humano PROMUDEH (enlazar con http://www.promudeh.gob.pe/), lo que le dio un nuevo marco institucional, definiendo con mayor precisión su misión, metas y objetivos en función a la estrategia de lucha contra la pobreza.
El gobierno del Perú aprobó en Mayo de 1997 el Plan Nacional de acción por la infancia 1996-2000, confirmando su compromiso con la mejora de la situación de la niñez en el país. Este Plan establece tres objetivos globales:
· De supervivencia: reducir la mortalidad infantil y mortalidad materna y ampliar el acceso de la población al agua y al saneamiento.
· De desarrollo: reducir la desnutrición crónica, reducir la tasa de analfabetismo adulto con énfasis en la reducción del analfabetismo femenino.
· De protección: implementar medidas que garanticen la plena aplicación de los derechos de la niñez y adolescencia, desarrollar programas de promoción sobre los derechos del niño así como Programas de protección a los niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad social.
En este marco y tomando como referencia las evaluaciones realizadas al Proyecto se vio la necesidad de reajustar su estrategia operativa de tal forma que disminuya el aporte de las familias usuarias en extrema pobreza e involucre a la comunidad y sus organizaciones de base en la gestión y administración directa de los recursos.
El BID continuó brindando su apoyo al desarrollo del Programa, a través de una Cooperación Técnica no reembolsable para la preparación del nuevo Programa en ejecución. Mediante la asistencia Japonesa, el Programa en el presente ha desarrollado una experiencia piloto que ha culminado en junio del presente año, permitiendo probar la estrategia comunal.
El 27 de enero de 1999 se firmó el contrato de Préstamo que financia el Programa Nacional Wawa Wasi y la implementación a nivel nacional de sus servicios
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